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En julio de 2014 se puso en marcha el Proyecto LIFE “Conservación del oso pardo en Cataluña: contribución a su viabilidad en un entorno rural favorable” –también conocido como Piroslife–, con una duración de cuatro años y un presupuesto de 2,4 millones de euros. El beneficiario coordinador del proyecto fue el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural (DAAM) de la Generalitat de Catalunya, y participaron como socios beneficiarios la empresa pública Forestal Catalana, el Conselh Generau d’Aran, la Universitat de Lleida y la Fundación Oso Pardo (FOP).
En esencia, el proyecto buscaba consolidar el futuro del oso en los Pirineos en un entorno favorable, lo que implicó objetivos como asegurar la variabilidad genética de la población, diseñar una red de espacios de conectividad para el oso, conseguir reducir al mínimo los ataques a la ganadería y la apicultura, y generar en definitiva un clima de aceptación social y de coexistencia entre los osos y los habitantes de los territorios donde vive la especie. Al comienzo del proyecto unos 41 osos de origen esloveno habitaban el Pirineo Central, con 4 ó 5 osas reproduciéndose cada año, con dos machos adicionales que vivían aislados en los Pirineos Atlánticos.
Para ello, se desarrollaron distintas acciones hasta diciembre de 2018. Una de las principales fue la traslocación de un oso macho, con el fin de romper el monopolio reproductor de Piros (nombre del oso esloveno padre o abuelo de la mayoría de las crías nacidas) y mejorar la genética de la población. Además, se ejecutaron nuevas acciones integrales para la prevención de ataques de oso sobre la ganadería y la apicultura, con el objetivo de alcanzar un riesgo cero; entre otras, se apoyó la agrupación de rebaños, la contratación de pastores, la construcción de cercados electrificados, o la adquisición y cesión de perros.
Por otra parte, con el objetivo de mejorar el hábitat y la conectividad entre áreas oseras se realizaron plantaciones de frutales .También, y teniendo en cuenta el interés turístico que la especie había despertado en los últimos años, se realizó una ordenación del uso público en zonas de observación habitual de osos, evitando el riesgo de contacto humano-oso. A estas acciones cabe sumar numerosas actividades de sensibilización y divulgación.
La FOP participó en varias de las acciones mencionadas con equipos técnicos y de campo que reciben el apoyo económico de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y la empresa ENDESA.
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