El territorio reitera su compromiso por la coexistencia con el oso pardo en una reunión de alcaldes en Somiedo

Queremos osos, pero fuera de los pueblos. Es el mensaje que han reiterado hoy los seis concejos con mayor densidad de osos de Asturias (Somiedo, Belmonte de Miranda, Proaza, Cangas del Narcea, Degaña e Ibias), reunidos con el Principado y la Fundación Oso Pardo (FOP) en la constitución de la Mesa de coordinación asturiana del proyecto LIFE Coexistencia entre Humanos y Osos. La iniciativa, de la que forman parte como socios nueve ayuntamientos de Asturias y de Castilla y León, busca mitigar los posibles conflictos con la especie y lograr que no haya ni un solo oso habituado a las personas en la Cordillera Cantábrica.

Durante la reunión de la Mesa de coordinación del proyecto en Asturias se han acordado los detalles del plan de acción para evitar la presencia de osos en las inmediaciones de los pueblos, que será llevado a cabo por dos equipos de prevención gestionados por los propios ayuntamientos.

Entre las funciones de los equipos, formados por trabajadores locales, estará mantener perímetros de seguridad en los pueblos y en los caminos mediante desbroces de vegetación; limpiar acumulaciones ilegales de basura que puedan atraer a los osos; y la plantación de árboles frutales lejos de los pueblos. En toda el área de actuación del proyecto, en Asturias y el noroeste de León, se plantarán 50.000 frutales autóctonos en 250 bosquetes para generar más recursos alimenticios para los osos en el monte y disuadirles de buscar comida fácil en los asentamientos humanos.

Objetivo: cero osos habituados en la Cordillera Cantábrica

La meta del proyecto, coordinado por la FOP y financiado por el programa LIFE de la Unión Europea, es que no haya ni un solo oso habituado a las personas o a fuentes de alimentación de procedencia humana, como las basuras.

Tal y como se define en el Protocolo de Intervención con Osos en la Cordillera Cantábrica (aprobado en 2019 por la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad), “un oso habituado es un oso que de manera recurrente accede a zonas habitadas en busca de recursos tróficos (alimentación) accesibles como por ejemplo huertas o contenedores de basura y no presentan respuesta de huida ante la presencia humana”.

Una joven osa buscando comida dentro de un contenedor, en el suroccidente de Asturias

En el marco del proyecto, un equipo especializado de la FOP responderá de manera inmediata ante situaciones problemáticas: por ejemplo, protegiendo gallineros, árboles frutales u otros bienes que atraigan a los plantígrados. En este sentido, el proyecto complementa y potencia las acciones que viene desarrollando en la Consejería de Medio Rural y Política Agraria del Principado para asegurar la coexistencia con la especie en Asturias. Está prevista la captura y radioseguimiento de 10 osos, priorizando aquellos ejemplares con comportamientos de habituación a comida fácil en los entornos de poblaciones, y también se instalarán contenedores y cubre-contenedores de basura a prueba de osos.

Coordinado por la Fundación Oso Pardo, son socios del LIFE Coexistencia entre Humanos y Osos los 9 ayuntamientos con mayor densidad de osos en España (Somiedo, Belmonte de Miranda, Proaza, Cangas del Narcea, Degaña e Ibias, en Asturias, y Villablino, Páramo del Sil y Palacios del Sil en León). La Junta de Castilla y León y el Gobierno del Principado de Asturias dan respaldo al mismo como asociados, y la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León y la Fundación Oso de Asturias participan como colaboradores.

Más información: página web del proyecto

Castañares tradicionales en Páramo del Sil (Alto Sil, León)

Una iniciativa apuesta por los castañares tradicionales como motor del desarrollo rural y la conservación del oso pardo

Los castañares son un tesoro cultural y natural de la Cordillera Cantábrica muy amenazado por el abandono de los aprovechamientos tradicionales, la incidencia de plagas y enfermedades, y la despoblación. Para potenciar su papel como ecosistema generador de bioeconomía y desarrollo rural, la Fundación Oso Pardo (FOP) liderará un proyecto que recuperará y pondrá en valor castañares tradicionales de fruto en áreas oseras de Asturias, Cantabria y Castilla y León. En un contexto de cambio climático, estos bosques jugarán un papel clave en el futuro del oso pardo cantábrico como fuente de alimento seguro y estable.

Coordinado por la Fundación Oso Pardo (FOP), el proyecto “Castañas, osos y desarrollo rural” cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), con un presupuesto total de 2.026.790,40 euros. Participan como socios la Universidad de Oviedo, SEO/BirdLife, la Fundación Oso de Asturias y la Fundación Camino Lebaniego, y se desarrollará hasta diciembre de 2025, enmarcado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Implicando a los habitantes del territorio de las áreas oseras de la Cordillera Cantábrica, el proyecto pondrá en valor los castañares tradicionales -que sufren un fuerte proceso de abandono- con la intención de recuperarlos, mejorar su salud y vitalidad, y aumentar la producción de fruto.

La meta del proyecto es recuperar 108 hectáreas de estos bosques en Asturias, Cantabria y Castilla y León, un servicio que se ofrecerá de manera gratuita a propietarios públicos y privados de las áreas de actuación. También se plantarán 12.000 árboles injertados con variedades tradicionales y locales, algunas en alto riesgo de desaparición.

En Castilla y León, el proyecto actuará en los municipios leoneses de Palacios del Sil, Páramo del Sil y Villablino. En Asturias, los esfuerzos se concentrarán en los concejos con mayor densidad de osos, en el occidente y el centro. Hacia el oriente de la Cordillera Cantábrica se trabajará en el valle de Liébana, en Cantabria.

Además de la creación de empleo verde y dinamización rural, priorizando la contratación de mujeres, el proyecto ofrecerá formación a propietarios y trabajadores forestales sobre la gestión y manejo del castaño, la lucha contra plagas y enfermedades, y procesos y canales de comercialización. La castaña es un alimento saludable y un producto forestal de alto valor añadido, con un gran potencial como motor de desarrollo rural.

El castaño, clave para el futuro del oso pardo

En otoño los osos recorren los bosques en busca de frutos secos como bellotas y hayucos, una fuente vital de grasas para la hibernación. La producción de los robledales y hayedos de la Cordillera Cantábrica varía cada año –son árboles veceros, pero los castañares y soutos bien conservados y gestionados producen fruto de manera mucho más constante, otoño tras otoño: las castañas son por ello un alimento seguro, nutritivo y energético en la dieta del plantígrado.

Esta relación será cada vez más importante en el futuro, pues el castaño -de carácter termófilo- es uno de los árboles resilientes al cambio climático en la Cordillera Cantábrica. Según diversos estudios científicos, los castañares podrán expandir su hábitat óptimo a áreas de mayor altitud. Por eso serán claves para la conservación del oso y de otras especies que se alimentan de frutos, como las aves forestales. Estas, a su vez, proveen de importantes servicios ecosistémicos, como es el control biológico de las plagas de insectos que pueden afectar a los castaños.

En esta línea, como parte del proyecto se contribuirá a mejorar el conocimiento científico sobre las variedades tradicionales de castaño, su conservación y manejo, el potencial de recuperación y su idoneidad ante el nuevo escenario climático.

El proyecto pondrá en valor el vínculo entre osos y castaños como un activo de turismo sostenible. Se acondicionarán y señalizarán tres rutas interpretativas en áreas oseras, y también se restaurarán seis corras, las construcciones tradicionales utilizadas para conservar las castañas.

Para evaluar su rentabilidad social y su importancia para el bienestar y el desarrollo del medio rural, está previsto elaborar un análisis económico sobre los servicios ecosistémicos generados por estos paisajes. También se realizarán dos estudios sobre su importancia para la biodiversidad, con el foco en las aves forestales y la conservación de los plantígrados.

Más información en la web del proyecto

Más de 100.000 árboles plantados en el noroeste de León para afianzar la alimentación del oso pardo en el futuro

La Fundación Oso Pardo (FOP) sigue trabajando en el marco del proyecto LIFE Osos con Futuro para adaptar el hábitat de la especie al cambio climático. Las cuadrillas de trabajadores locales acabarán en los próximos días la segunda campaña de plantaciones del proyecto, con más de 100.000 árboles autóctonos -en su mayoría productores de fruta- plantados desde que comenzaron estas acciones en 2022, 46.800 durante esta campaña.

Las plantaciones cubren 115 hectáreas hasta el momento y se han efectuado en montes de utilidad pública de los municipios de Palacios del Sil, Páramo del Sil y Villablino (León) y en fincas privadas en dichos municipios tras establecer acuerdos de custodia del territorio con los propietarios.

El objetivo es crear rodales de árboles autóctonos productores de fruta, “supermercados” para el oso que reforzarán su alimentación en escenarios de cambio climático. Por ello se han tenido en cuenta tanto las características de las especies elegidas como las fincas de plantación, con algunas de ellas situadas a más de mil metros de altitud.

Trabajos de reforestación durante el LIFE Osos con Futuro

Los trabajos de esta segunda campaña de plantación comenzaron en octubre, con la contratación de 10 vecinos y vecinas de los municipios de actuación en situación de desempleo. Entre octubre y primeros de abril, las cuadrillas han plantado 13.000 cerezos (Prunus avium), 3.400 arraclanes (Frangula alnus), 600 manzanos silvestres y 2.500 injertados de distintas variedades (Malus sp.), 9.300 mostajos (Sorbus aria), 5.000 serbales (Sorbus aucuparia) y 13.000 abedules (Betula alba) repartidos en diversos rodales. Además, también se han plantado en ese periodo 2.930 castaños (Castanea sativa), una especie que en la Cordillera Cantábrica puede desarrollarse en nuevas áreas y a mayores altitudes en el nuevo escenario climático.

Los técnicos del proyecto LIFE recogieron semillas en zonas ecológicamente similares para producir los plantones en el Vivero Forestal Central de la Junta de Castilla y León. En el Vivero forestal de La Mata, perteneciente al Principado de Asturias, se produjeron los castaños, parte de ellos con injertos de variedades tradicionales.

Con estas acciones se beneficia el oso pardo y la biodiversidad en su conjunto, al mejorar la calidad ambiental de los montes oseros y hacerlos más resilientes frente al cambio climático. La implicación de los municipios de actuación y la creación de empleo local también es clave en el proyecto.

El proyecto LIFE Osos con Futuro cuenta con la contribución económica del Programa LIFE de la Unión Europea. Está coordinado por la FOP, son socios la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, y cuenta con la colaboración del Gobierno del Principado de Asturias y de la Fundación Tierra Pura.

La población de osos del Pirineo se consolida con 83 ejemplares y récord de camadas

La población de osos del Pirineo sigue consolidándose con un total de 83 ejemplares detectados en la cordillera en 2023, cuatro más que el año anterior. Según las cifras provisionales, han nacido 16 crías de un mínimo de 11 osas, el mayor número de camadas desde que comenzó el refuerzo poblacional de la especie en 1996.

En concreto, durante el 2023 se detectaron en Pirineos 37 hembras, 40 machos y 6 individuos de sexo no identificado, según los datos preliminares compartidos por el Grupo de Seguimiento Transfronterizo del Oso en los Pirineos (GSTOP), que está integrado por representantes de las administraciones de Francia, Andorra, Cataluña, el Valle de Arán, Aragón y Navarra.

Entre los osos detectados, hay 43 adultos potencialmente reproductores (26 hembras y 17 machos) y 24 subadultos, además de los 16 oseznos. Además, en 2023 se han dado por desaparecidos 7 osos, 3 adultos y 4 subadultos.

La especie ha vivido una recuperación esperanzadora desde los años 90. Entre 2006 y 2023 la tasa media de crecimiento anual ha sido del 10,94% para todos los Pirineos.

Los osos viven a lo largo de 230 kilómetros de las montañas pirenaicas, desde el noreste de Navarra hasta el departamento francés de los Pirineos orientales. El área de distribución abarca un total de 7.100 kilómetros cuadrados donde se han detectado indicios de presencia de la especie.

Según el balance compartido por el GSTOP, el área de distribución ha ido creciendo de forma continua desde 1996, en paralelo al crecimiento de la población, aunque se producen variaciones anuales por los movimientos dispersivos de los ejemplares subadultos.

Más información en la nota de prensa de la Generalitat de Catalunya.
Y en el informe completo del GSTOP.